Ibn Quzman, poesía en la Córdoba andalusí.

Escrito por: Córdoba Free Tour en Monumentos
24/10/2017

A lo largo de los siglos Córdoba ha aportado a la historia universal un gran número de personajes ilustres, hombres y mujeres que han gozado de una determinada transcendencia. Todo ello gracias la huella que han dejado sus acciones o su obra.

Algunos han conseguido un impacto internacional y otros han osado de una fama reducida al contexto adyacente a la región andaluza. Entre estos nombres encontramos a Muhammad ibn Abd al-Malik ibn Quzman, conocido popularmente como Ibn Quzman o Abén Quzmán.

 

Se trata de un poeta andalusí que nació en Córdoba en el año 1078 y su obra gozó de una cierta popularidad en su contexto histórico y en la época que le tocó vivir.

Entre su aportación literaria encontramos un elemento que destaca por encima del resto: una colección escrita y redactada de 193 Zéjeles, poemas que evocan la poesía tradicional con la diferencia de que se encuentran reflejados en árabe coloquial.

La mayor parte de su obra fue encontrada en San Petersburgo y actualmente se conserva en la Academia de las Ciencias de Rusia. Se trata de una composición interesante, ya que realiza una parodia de los elementos más paradigmáticos de la poesía anteriormente descrita. Se trataba de una obra pensada principalmente para ser cantada o representada con una cierta musicalidad.

Todavía encontramos Zéjeles, sobre todo en la zona del Magreb o en Argelia, es por ello que vemos que se trata de una actividad poética que goza de plena pervivencia en nuestro tiempo, aunque cabe destacar que su representación varía en relación a sus tiempos pretéritos, ya que se recita en diálogo y no de manera musicada. Sin embargo, no ha perdido el ritmo del todo ya que instrumentos de percusión o de viento suelen acompañar su desarrollo escenarial.

 

Ibn Quzman vivió de primera mano lo que suponía habitar en la Córdoba andalusí, con toda su ebullición social y las actividades inherentes. La ciudad era un elemento de socialización constante, con diversas actividades públicas y de entretenimiento que acompañaban a los actos de poesías recitadas. Por ejemplo, las apuestas estaban presentes en la cultura andalusí, un elemento que ya se practicaba en la Antigua Roma, muestra del eclecticismo presente en la civilización andalusí. El Al-Andalus coincide con el período histórico comprendido entre los años 711 y 1492 y su implantación en territorio peninsular dejó huella, tanto en el ámbito arquitectónico como cultural.

Se tiene constancia de que vivió de sus composiciones, aunque muchos elementos conocidos de su biografía se encuentran incluidas en estas. Se trata de un hecho que hay que analizar sin otorgar el grado de veracidad absoluta, ya que muchos elementos es encuentran magnificados o exagerados. El poeta conoció todo el espacio andaluz, y existen indicios de que viajó hasta el territorio marroquí de Fez. Se trataba de un hombre culto y letrado, con nociones profundas de muchos elementos que hoy conocemos como ciencias humanas: filosofía, letras o retórica.

Su reconocimiento local provocó que pudiera participar en certámenes literarios y actividades relacionadas con su obra, cabe destacar que también era conocedor de los grandes clásicos presentes en su lengua como es el caso de Abu Tammam.

Su estilo se convierte en una mezcla ecléctica de todas las retóricas existentes en su entorno, dando forma del contexto social que vivía. Su obra ayuda a configurar y a dibujar como era la esplendorosa vida andalusí y cómo eran las costumbres sociales de su universo.

Su creación se convierte en un mapa y una guía histórica que nos permite dibujar en nuestra psique acontecimientos pretéritos, convirtiéndose en un personaje que sabe romper con el estilo preexistente otorgando su libro de estilo particular. Sin duda, un personaje que vale la pena conocer.

PD: Córdoba Buenas Noticias.